ACTIVIDAD 1
TEMA: PRINCIPIOS ÉTICOS UNIVERSALES
Como ya tienen clara la diferencia entre valores y principios, vamos a trabajarlos detalladamente...
A continuación encontrarán algunos principios y valores éticos universales. Dividan el grupo en dos equipos. Un equipo trabaja valores y el otro principios. Cada estudiante selecciona un valor o un principio, según el grupo de trabajo.
La misión es...
Cada equipo desarrolla una actividad creativa para socializar con sus compañeros el tema que les correspondió.
Pueden hacer dibujos, diapositivas, canciones, vídeos, folletos, dramatizado, entre otros.
El grupo más creativo recibirá 6 puntos adicionales a la nota de la actividad.
EVALUACIÓN
Al finalizar la actividad cada equipo elabora un crucigrama, de principios o valores, según le haya correspondido y lo presentan al equipo contrario para que lo desarrolle.
Principios éticos universales
En ética, los principios son reglas o normas que orientan la
acción de un ser humano. Se trata de normas de carácter general, máximamente
universales, como, por ejemplo: amar al prójimo, no mentir, respetar la vida de
las demás personas, etc. Los principios morales también se llaman máximas o
preceptos.
Los principios éticos son declaraciones propias del ser humano,
que apoyan su necesidad de desarrollo y felicidad, los principios son
universales y se los puede apreciar en la mayoría de las doctrinas y religiones
a lo largo de la historia de la humanidad.
Immanuel Kant fundamenta la ética en la actividad
propia de la razón práctica. Considera principios aquellas proposiciones que contienen
la idea de una determinación general de la voluntad que abraza muchas reglas prácticas.
Los clásifica como máximas si son subjetivos o leyes si son objetivos.1
Los principios morales son una codificación de las cosas que el
hombre ha descubierto que son malas para él mismo y para los demás en algún
momento de su historia, y habiendo descubierto que estas cosas inhibían su
propio bienestar, legisló entonces sobre ellos. [cita requerida]
Por otro lado, Stephen R. Covey define los principios como faros
y como leyes naturales que no se pueden quebrantar. Tal como observó Cecil B.
de Mille en torno a los principios contenidos en su película "Los Diez
Mandamientos": "Nosotros no podemos quebrantar la ley. Sólo podemos
quebrantarnos a nosotros mismos y en contra de la ley". Así, la
"realidad objetiva", el territorio del ser humano, está compuesto por
principios (faros) que controlan el desarrollo y la felicidad humanos. Son en
sí, leyes naturales enraizadas en la estructura de todas las sociedades
civilizadas a lo largo de la historia y de aquellas instituciones que han
perdurado. Algunos de estos principios son la rectitud, integridad, honestidad
(Estos dos últimos crean los cimientos de la confianza), la dignidad humana, el
servicio o idea de contribuir, el potencial, entre otros. Tales principios son
verdades profundas, de aplicación universal. Se aplican a los individuos, las
familias, los matrimonios, y organizaciones de todo tipo. Es decir, son
directrices para la conducta humana que han demostrado tener un valor duradero,
permanente. Para captar su naturaleza únicamente basta con considerar vivir una
vida basada en sus opuestos tales como la mala fe, el engaño, la bajeza, la
inutilidad, la mediocridad, entre otros.2
Propuestos por el Dr. Miguel A. Cano
Jiménez
1) Principio de la dignidad e
igualdad humana. Todos y cada uno de los seres humanos, sin distinción de género, raza,
etnia, clase o condición social, son poseedores de una misma dignidad especial,
por naturaleza o porque Dios se la ha conferido, que les distingue del resto de
las criaturas, y son portadores de un mismo valor sagrado, cósmico, único y
eterno, que es innato e intrínseco a su condición humana, y por lo tanto todos
merecen la misma exquisita consideración y sumo respeto.
2) Principio de la libertad,
responsabilidad y creatividad humana. Todos y cada uno de los seres humanos,
sin distinción de géneros o razas, están configurados por la naturaleza o por
Dios para disponer del más alto grado de autonomía, libertad, responsabilidad y
creatividad de entre todas las criaturas, al mismo tiempo que —como organismos
biológicos semejantes a los demás seres vivos y cosas— están sujetos a las
mismas leyes causales y deterministas de la naturaleza.
-
2.1) La libertad y creatividad son las capacidades que hacen posible que
los individuos cumplan los propósitos o fines de su vida, es decir, llegar a
ser responsable de sí mismo —preservando su existencia y cultivando libre y
creativamente sus propios talentos, habilidades, cualidades y carácter
peculiares y únicos— y hacerse también responsable por los demás —contribuyendo
de forma voluntaria y creativa al bienestar y felicidad de su familia,
comunidad, nación y mundo.
-
2.2) Por lo cual, los individuos adultos no deberían ser tratados como eternos
infantes, animales o máquinas manteniéndoles sujeto a una forzada y continua
coacción exterior que limite su libertad, autonomía y creatividad impidiéndoles
así ser responsables de sí mismo y de los demás, cumplir con los propósitos y
fines de sus vidas, y elevar o potenciar su valor como personas.
-
2.3) No obstante, ni la libertad (autonomía) ni la creatividad humana es
irrestricta o absoluta, ya que el ejercicio de estas capacidades sólo permiten
al ser humano de disponer de un amplio margen de maniobra, pero siempre
ajustado a o dentro de un orden legal natural y moral. Además, la libertad,
autonomía y creatividad no son un fin en sí mismas sino solamente un medio o
instrumento para que el ser humano pueda cumplir, de una manera voluntaria, responsable
y creativa, sus propios fines en la vida, y así alcanzar la realización o
felicidad plena. Así pues, libertad, creatividad, respeto a un orden legal y
moral, y responsabilidad son elementos que siempre van juntos, y no pueden
existir unos sin los otros. Cuando alguien no dispone de libertad y
creatividad, no puede llegar a ser responsable, pero, si las personas usan su
libertad y creatividad de una manera irresponsable (fracasando en cumplir los
fines para los cuales han sido hecho) y transgresora (violando el orden legal y
moral) se autodestruirán o degradarán a sí mismas, perdiendo o deteriorando
seriamente su propia libertad, autonomía y creatividad y la de los demás.
3) Principio de la universalidad de
las relaciones de intercambios recíprocos, o principio de dar y recibir. Los seres humanos
—igual que el resto de las criaturas y cosas— no están hechos para existir o
vivir solos, aislados o completamente independientes, sino que están
configurados por la naturaleza o por Dios para mantener múltiples interacciones
fisiológicas dentro de sí mismo y con su ambiente, así como para establecer —de
forma voluntaria, responsable y creativa— una serie de fluidas, armoniosas y
estables relaciones de intercambios recíprocos de amor, afectos, cuidados, ideas,
conocimientos, bienes y servicios con otros seres humanos y el resto de las
criaturas de la naturaleza, que son vitales para la preservación de su
existencia y multiplicación, para el desarrollo del carácter y cultivo de sus
talentos, y para poder experimentar el más alto grado de alegría o felicidad
compartida.
-
3.1) Las cuatro prohibiciones (no robar, no mentir, no matar y no tener
relaciones sexuales ilícitas) y las cuatro prescripciones morales (piedad
filial, fidelidad conyugal, fraternidad y lealtad) comunes a todas las
religiones y culturas.
-
3.2) Justicia cósmica, retribución divina, ley natural o ley del karma («lo
que se da, se recibe», «quien mal hace, mal recibe», «según sean las acciones
de los hombres, así será la recompensa», «lo que uno siembra, eso cosechará»).
-
3.3) Principio de la equidad o justicia («dar a cada uno lo suyo») y ley de
la reciprocidad (equivalencia entre lo que se da y se recibe, corresponder en
la misma medida que se recibe).
-
3.4) Regla de Oro («trata a los demás como queréis que os traten a
vosotros») y Regla de Plata («no hagas a los demás lo que no quisieras para
ti»).
-
3.5) Principio de la prioridad de dar sobre recibir; valores de la
generosidad, altruismo, desinterés, caridad y solidaridad («más vale dar que
recibir», «no des esperando ganancias», «nadie busque su interés sino el del
prójimo», «cuando tú hagas limosna, no sepa la izquierda lo que hace la
derecha», «la más pura acción está en el servicio desinteresado»).
-
3.6) Principio del valor absoluto o supremo del amor incondicional
(«amémonos unos a otros», «si no tengo amor, no soy nada», «tened benevolencia
hacia todos los seres vivientes», «tenéis que mostrar compasión por todos»,
«ved a todos los seres como unos padres ven a su único hijo», «invierte la ira con
perdón», «amad a los enemigos», «conquista el odio con el amor»).
4) Principio del desarrollo moral
humano a través de tres etapas. Todos los seres humanos pueden
alcanzar una madurez o perfección moral a través de cultivar su capacidad de
dar o amar de una manera incondicional y desinteresada, pasando por tres
etapas;
-
4.1) una primera etapa de formación moral (edad infantil) en la que
la actitud y motivación predominante es egocéntrica e interesada, y en la que
el deseo de recibir es más fuerte que el de dar;
-
4.2) una segunda etapa de crecimiento moral (adolescencia, juventud)
en la que la actitud y motivación predominante es la de reciprocidad o
correspondencia mutua, y en la que se produce un equilibrio, a veces fluctuante
e inestable, entre el deseo de recibir y el deseo de dar;
-
4.3) y una tercera etapa de madurez moral (edad adulta) en la que
las actitudes y motivaciones se vuelven centradas en los demás y
desinteresadas, y en la que el deseo de dar se vuelve más fuerte que el deseo
de recibir, incluso hasta el punto de convertirse en un impulso irreprimible de
dar o amar de forma altruista, sacrificial y desinteresada que no está ya
condicionado por la respuesta o correspondencia que se reciba.
5) Principio de los tres niveles de
moralidad. Todas las prescripciones, máximas y principios éticos enseñados por las
tradiciones éticas religiosas y filosóficas se pueden clasificar en tres grupos
que se corresponden a las tres etapas de desarrollo moral (formación,
crecimiento y madurez) y que son los adecuados para cada etapa, y que, por
tanto, constituyen tres cursos o niveles consecutivos de moralidad, en los que
las personas deben graduarse, ya que los primeros sirven de fundamento para el
último. Estos tres niveles de moralidad son:
-
5.1) La moralidad de la autoridad. El nivel básico de moralidad
heterónoma o ética mínima basada en el respeto o la obediencia a unas normas,
leyes o mandamientos morales que se reciben de una autoridad exterior (padres,
maestros, sociedad, etc.), principalmente motivado por el deseo de ganar los
premios o las buenas consecuencias y evitar los castigos o las malas
consecuencias.
-
5.2) La moralidad de la reciprocidad. El nivel medio de moralidad
autónoma basada en el principio de la reciprocidad (dar en la misma medida de
lo que se recibe) o la Regla de Oro (tratar a los demás como a uno le gustaría
ser tratado), en la que se actúa principalmente motivado por las expectativas
recíprocas de beneficios comunes o felicidad compartida, y en la que ya se
respetan las normas por comprender por uno mismo o por la propia conciencia que
son necesarias para mantener las relaciones de cooperación, reciprocidad y
confianza mutua entre las personas.
-
5.3) La moralidad del amor incondicional. El nivel superior de
moralidad o ética máxima en la que se intenta desarrollar la capacidad de dar o
amar de una forma altruista, desinteresada o incondicional, es decir, que la
acción de dar o amar ya no esté condicionada por si se recibe o no una
correspondencia, en la que la motivación principal es querer el bien ajeno o
hacer felices a los demás, y en la que el respeto a las normas o principios
éticos universales es ya incondicional.
6) Principio de la universalidad del
propósito individual y el propósito para el conjunto. Los seres humanos
—igual que las demás criaturas y cosas— están configurados (por la naturaleza o
por Dios) para cumplir a la vez y armoniosamente el propósito individual de
preservar su existencia y cultivarse o perfeccionarse a sí mismo y el propósito
para el conjunto de servir y contribuir al bienestar y felicidad común de sus
familias, comunidades, naciones y mundo, con la significativa diferencia con
respecto a las demás criaturas y cosas de que los seres humanos deben cumplir
ambos propósitos de una manera voluntaria, responsable y creativa.
-
6.1) Ambos propósitos no se contraponen o excluyen el uno al otro, sino que
se complementan y refuerzan mutuamente, ya que el fin ulterior del propósito
individual es servir mejor al conjunto, y el fin ulterior de servir al conjunto
es proteger, potenciar y beneficiar a los individuos.
-
6.2) Para que ambos propósitos se puedan cumplir a la vez de forma
equilibrada y armoniosa, los individuos, guiados por sus conciencias, deben
voluntariamente otorgar la prioridad al propósito de servir al conjunto sobre
el propósito individual.
-
6.3) Cuando, debido a una actitud inmadura y egocéntrica, los individuos
colocan al propósito individual como el fin principal o único de sus vidas,
relegando a un segundo término u olvidándose de servir al conjunto, provocan
una contradicción o desorden dentro de sí mismos —entre la conciencia y los
deseos del cuerpo— así como conflictos y guerras dentro de las familias,
comunidades, naciones y mundo.
-
6.4) El amor propio, buscar el interés propio, perseguir mayores
beneficios, enriquecerse, cultivarse o perfeccionarse a sí mismo son deseos
humanos muy positivos —que suelen generan progreso material, cultural y humano—
y nada censurables si con ellos se persigue ayudar y servir mejor a la propia
familia, comunidad o nación en la que se vive.
-
6.5) Los seres humanos están hechos para vivir por los demás, para amar y
servir a otros, para utilizar los propios talentos y cualidades en beneficio de
los demás, para contribuir con su trabajo al bienestar o felicidad de sus
familias, comunidades, naciones y mundo («todos hemos nacidos los unos para los otros», «si quieres vivir
para ti, debes vivir para otro», «rendir ayuda a otros es la función de todos
los seres humanos», «la más hermosa de todas las obras humanas consiste en ser
útil al prójimo», «no hay más que un modo de ser felices: vivir por los demás»)
-
6.6) Los individuos, a la vez que viven para sí mismos, deberían vivir para
el bienestar y felicidad de sus familias; luego, las familias, al mismo tiempo
que colman sus necesidades y procuran su felicidad, deberían ayudar o servir a
sus vecinos y comunidad; entonces, las comunidades, asociaciones, empresas,
partidos o grupos sociales, a la vez que persiguen sus propios beneficios o
fines particulares, deberían contribuir a la prosperidad o bien común de la
nación; y las naciones, razas, culturas y religiones, al mismo tiempo que
promueven sus propios intereses nacionales, deberían también colaboran con
otras naciones, culturas o religiones con el fin de impulsar y garantizar la
paz, bienestar y felicidad general de la humanidad y la naturaleza.
7) Principio de la elevación
progresiva del valor humano. Los seres humanos, que ya poseen por su condición humana un gran valor
intrínseco y una dignidad especial que le distingue del resto de las criaturas,
pueden potenciar o realzar extraordinariamente su valor a medida que sirvan a
conjuntos de personas cada vez más grandes; llegando a ser buenos hijos e hijas
o padres modélicos, si muestran piedad filial hacia sus padres o un amor sacrificial
por sus hijos; buenos servidores públicos, patriotas o líderes modélicos, si se
sacrifican por sus comunidades y naciones; y grandes hombres o santos, si
dedican sus vidas a servir o beneficiar a personas de todas las naciones, razas
o culturas del mundo.
8) Principio del progreso y
desarrollo humano a través de la cooperación centrada en un propósito común. El progreso o
desarrollo de la humanidad, ya sea en el campo económico, científico,
tecnológico, artístico, social y humano se produce, principalmente, a través de
la comunicación, el entendimiento, el diálogo, el consenso, la cooperación
armoniosa y la interdependencia mutua entre individuos, familias, comunidades,
naciones y civilizaciones, centrado en propósitos comunes y fines compartidos,
y no a través de la lucha, el conflicto o la destrucción mutua.
9) Principio de la universalidad del
orden tanto en la naturaleza como en la sociedad humana. La estabilidad,
cohesión, armonía y paz a nivel familiar, social, nacional e internacional,
solamente son posibles a través de establecer un orden moral y legal —análogo
al orden natural o cósmico— creado por medio de la aceptación voluntaria y
responsable de unos principios y leyes, y por el mantenimiento y el desempeño
voluntario, responsable y creativo, por parte de los individuos, familias,
grupos o instituciones, de posiciones, papeles y funciones diferenciadas.
10) Principio de la finalidad o
sentido último de la vida humana y del universo. La finalidad o
sentido de la vida humana —a semejanza de la finalidad o dirección que muestra
la formación y estructura del universo— sería lograr la armonía y equilibrio
entre la mente y el cuerpo dentro del individuo, la unión y armonía entre los
miembros de las familias, la cooperación, cohesión y armonía dentro de las
comunidades y naciones, y entre las diferentes naciones, razas, culturas y
civilizaciones, en suma, la unión de todos los seres humanos como una gran
familia mundial, de la humanidad con el resto de la naturaleza, y del conjunto
del universo con su origen o Dios, mediante un amor universal a todos los
hombres y a la naturaleza, que haga posible la paz, el bienestar y la plena
felicidad de toda la humanidad, manteniéndose la autonomía, creatividad y la
individualidad única de las personas y familias, así como las características
únicas y diferenciadas de los distintos grupos étnicos, pueblos, regiones y
culturas del mundo.
Valores universales:
son el conjunto de normas de convivencia válidas en un tiempo y época determinada. Los valores, ante la solución del dilema anterior, no son sencillos. Esto se debe a que en ocasiones se confrontan valores importantes entran en conflicto. ¿Cuáles? El derecho a la vida y a la salud, el respeto a la propiedad privada, la observancia de las leyes, etcétera. Un concepto decisivo y, estrechamente ligado a los valores, es el de la actitud. ¿Qué son las actitudes? Son tendencias adquiridas que predisponen a una persona a reaccionar de un modo determinado ante un objeto, persona, suceso o situación, y actúa en consecuencia. Una de éstas es la “opinión”, que es la manifestación pública, por lo general verbalizada, de un sentimiento o creencia. Expresa un valor o una actitud. Otro concepto relevante es el “hábito” que es un comportamiento o modo de proceder regular y adquirido por la repetición de actos similares. Enseguida menciono algunas formas de conducta que se consideran valores fundamentales: VALORES UNIVERSALES
AMISTAD: es el afecto o estimación entre personas que les permite establecer vínculos más estrechos de convivencia.
AMOR: es un principio de unión entre los elementos que forman el universo; una manifestación de los hombres hacia el bien y la belleza absoluta.
BONDAD: es una cualidad de una cosa o persona que la voluntad considera como un fin deseable tendiente a lo bueno.
CONFIANZA: actitud de esperanza hacia una persona o cosa; sentimiento de seguridad en uno mismo; acto de fe.
FRATERNIDAD: es la unión y buena correspondencia entre los hombres.
HONOR: es el sentimiento profundo de la propia dignidad moral del hombre.
HONRADEZ: es la cualidad que nos hace proceder con rectitud e integridad.
JUSTICIA: es dar a cada quien lo que se merece, según sus obras.
LIBERTAD: es obrar con libre albedrío; es hacer lo que uno desea sin dañar a nadie. La libertad física es limitada y sólo el pensamiento es infinitamente libre.
PAZ: es el conjunto de actos de unión o concordia que hacen posible la convivencia armoniosa entre los miembros de una sociedad o familia.
RESPETO: es la consideración especial hacia las personas en razón de reconocer sus cualidades, méritos, situación o valor particulares.
RESPONSABILIDAD: es el deber de asumir las consecuencias de los actos que uno ejecuta sin que nadie obligue.
SOLIDARIDAD: es una responsabilidad mutua contraída por varias personas, que nos hace colaborar de manera circunstancial en la causa de otros.
TOLERANCIA: actitud abierta hacia posturas u opiniones diferentes a la propia.
VALENTÍA: es la cualidad que nos permite enfrentar con decisión y sin dudar todos los actos de nuestra vida.
VERDAD: es la conformidad o acuerdo de lo que se dice con lo que se siente, se piensa o hace. El desarrollo de valores y actitudes El aprendizaje de los valores y de las actitudes es un proceso lento y gradual en donde influyen distintos factores y agentes. Aunque los rasgos de la personalidad y el carácter de cada quien son decisivos en su adquisición, también desempeñan un papel indiscutible las experiencias personales previas, el medio donde crecemos,
las actitudes que transmiten las personas significativas, la información y las vivencias escolares, los medios masivos de comunicación, etcétera. La primera que aparece en el desarrollo del individuo durante la infancia, es la moral heterónoma, es decir, lo que un poder o una ley externos determinan como adecuado o no. En ese tipo de moral los niños se sienten obligados a cumplir las normas morales porque así lo exige una autoridad superior. Las personas no hacen una elección libre, consciente o responsable, ni juzgan las normas morales por el valor que tienen en sí mismas, sino por la fuerza de la jerarquía o autoridad de quien las impone. Explicaciones como: "Yo sólo obedecía las órdenes de mis superiores", "tenía la obligación de hacerlo", dichas por torturadores o criminales de guerra, son ejemplos de este tipo de razonamiento moral. De esta posición, los individuos pasan poco a poco a una moral autónoma. El púber o adolescente empieza a juzgar las normas morales por la bondad o maldad y de por intención de los actos que generan independientemente, de quien los impone .
Si no se pusieron de acuerdo para repartirse los valores y los principios. Puede cada niño seleccionar el suyo y escribe aquí el que va a trabajar, para que no presenten los mismos.Dejan publicado en el blog, su nombre y el valor o principio que trabajaron..
Valores universales:
son el conjunto de normas de convivencia válidas en un tiempo y época determinada. Los valores, ante la solución del dilema anterior, no son sencillos. Esto se debe a que en ocasiones se confrontan valores importantes entran en conflicto. ¿Cuáles? El derecho a la vida y a la salud, el respeto a la propiedad privada, la observancia de las leyes, etcétera. Un concepto decisivo y, estrechamente ligado a los valores, es el de la actitud. ¿Qué son las actitudes? Son tendencias adquiridas que predisponen a una persona a reaccionar de un modo determinado ante un objeto, persona, suceso o situación, y actúa en consecuencia. Una de éstas es la “opinión”, que es la manifestación pública, por lo general verbalizada, de un sentimiento o creencia. Expresa un valor o una actitud. Otro concepto relevante es el “hábito” que es un comportamiento o modo de proceder regular y adquirido por la repetición de actos similares. Enseguida menciono algunas formas de conducta que se consideran valores fundamentales: VALORES UNIVERSALES
AMISTAD: es el afecto o estimación entre personas que les permite establecer vínculos más estrechos de convivencia.
AMOR: es un principio de unión entre los elementos que forman el universo; una manifestación de los hombres hacia el bien y la belleza absoluta.
BONDAD: es una cualidad de una cosa o persona que la voluntad considera como un fin deseable tendiente a lo bueno.
CONFIANZA: actitud de esperanza hacia una persona o cosa; sentimiento de seguridad en uno mismo; acto de fe.
FRATERNIDAD: es la unión y buena correspondencia entre los hombres.
HONOR: es el sentimiento profundo de la propia dignidad moral del hombre.
HONRADEZ: es la cualidad que nos hace proceder con rectitud e integridad.
JUSTICIA: es dar a cada quien lo que se merece, según sus obras.
LIBERTAD: es obrar con libre albedrío; es hacer lo que uno desea sin dañar a nadie. La libertad física es limitada y sólo el pensamiento es infinitamente libre.
PAZ: es el conjunto de actos de unión o concordia que hacen posible la convivencia armoniosa entre los miembros de una sociedad o familia.
RESPETO: es la consideración especial hacia las personas en razón de reconocer sus cualidades, méritos, situación o valor particulares.
RESPONSABILIDAD: es el deber de asumir las consecuencias de los actos que uno ejecuta sin que nadie obligue.
SOLIDARIDAD: es una responsabilidad mutua contraída por varias personas, que nos hace colaborar de manera circunstancial en la causa de otros.
TOLERANCIA: actitud abierta hacia posturas u opiniones diferentes a la propia.
VALENTÍA: es la cualidad que nos permite enfrentar con decisión y sin dudar todos los actos de nuestra vida.
VERDAD: es la conformidad o acuerdo de lo que se dice con lo que se siente, se piensa o hace. El desarrollo de valores y actitudes El aprendizaje de los valores y de las actitudes es un proceso lento y gradual en donde influyen distintos factores y agentes. Aunque los rasgos de la personalidad y el carácter de cada quien son decisivos en su adquisición, también desempeñan un papel indiscutible las experiencias personales previas, el medio donde crecemos,
las actitudes que transmiten las personas significativas, la información y las vivencias escolares, los medios masivos de comunicación, etcétera. La primera que aparece en el desarrollo del individuo durante la infancia, es la moral heterónoma, es decir, lo que un poder o una ley externos determinan como adecuado o no. En ese tipo de moral los niños se sienten obligados a cumplir las normas morales porque así lo exige una autoridad superior. Las personas no hacen una elección libre, consciente o responsable, ni juzgan las normas morales por el valor que tienen en sí mismas, sino por la fuerza de la jerarquía o autoridad de quien las impone. Explicaciones como: "Yo sólo obedecía las órdenes de mis superiores", "tenía la obligación de hacerlo", dichas por torturadores o criminales de guerra, son ejemplos de este tipo de razonamiento moral. De esta posición, los individuos pasan poco a poco a una moral autónoma. El púber o adolescente empieza a juzgar las normas morales por la bondad o maldad y de por intención de los actos que generan independientemente, de quien los impone .
Si no se pusieron de acuerdo para repartirse los valores y los principios. Puede cada niño seleccionar el suyo y escribe aquí el que va a trabajar, para que no presenten los mismos.Dejan publicado en el blog, su nombre y el valor o principio que trabajaron..
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